15 de junio de 2024

“Muchos científicos han estudiado penes, pero hay un vacío increíble en nuestro entendimiento de las vaginas”

“Y entonces, ¿las hembras qué?”, exclama la bióloga Patricia Brennan recordando lo que sintió al ver por primera vez el pene del pato pequinés. Esta especie forma parte del escaso 3% de las aves que cuenta con pene para la cópula, mientras que el resto se limitan a besarse con sus cloacas. Mide hasta 20 centímetros, proporcionalmente gigantesco, y en forma de espiral; aquel pene dejó estupefacta a Brennan. “Casi me caigo de la silla, era como un tentáculo enorme. ¿Qué es este órgano tan raro? E inmediatamente mi pregunta fue ¿y las hembras? ¿En dónde va este pene horripilante?”, recuerda entre risas. Nadie se había hecho esa pregunta a pesar del amplio conocimiento que se tenía sobre el pene de los machos.

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Patricia Brennan es una pionera en la investigación de la sexualidad de las hembras en la fauna y sus descubrimientos van desde el mecanismo “antiviolación” en patos hasta el clítoris de las delfines