19 de abril de 2024

Bruce Willis, la retirada del canallita que triunfó en Hollywood

Ahora que vuelve a abrirse el debate sobre la importancia de la filosofía en los planes de estudio españoles, no está de más recordar que para toda una generación, la que vio en el cine en 1988 La jungla de cristal, la vida se podía resumir en un “Yippee Ki Yay, mother fucker”, que por el imperio del doblaje en España sonaba a “Yipi ka yei, hijo de puta”. Dicha con fusil de asalto en mano, camiseta abanderado y bolsa deportiva en ristre con explosivos y bengalas, hay que ser muy buen actor como para que el público comprenda la ironía del momento, O al menos sudar carisma. Territorio Bruce Willis. Yipi ka yei significa venganza, nace de un perdedor ante su última oportunidad, dignifica a un vaquero de pega ante el rodeo postrero, verbaliza lo cool sin tampoco ahondar en más, lo parlotea un galán con imán para las mujeres pero que ha sido abandonado por su esposa. Registros en los que Willis arrasó con su media sonrisa de canallita, un tesoro que a finales de los ochenta hordas de chavales ensayaban, junto a ese yipi ka yei —sin ningún significante, aunque rebosante de significado—, ante el espejo. Filosofía de cine de barrio. Eso sí, Willis solo ha habido uno. En pasado, porque ayer, por culpa del avance de la afasia que sufre, su familia anunció su retirada.

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El protagonista de ‘Jungla de cristal’, lanzado a la fama por la serie ‘Luz de luna’, pocas veces logró ir más allá de su imagen de perdedor socarrón, que el público adoraba