22 de julio de 2024

El ‘pissarro’ expoliado del Thyssen: una obra maestra que simboliza el violento siglo XX

El 15 de diciembre de 1897, Camille Pissarro escribió una carta a su hijo Lucien en la que le anunciaba que había alquilado una habitación del Grand Hôtel du Louvre, desde la que poder trabajar: “Me encanta tener la posibilidad de pintar esas calles de París que solemos considerar feas, y que en cambio son tan plateadas, luminosas y llenas de vida. ¡Son la plena modernidad!”. El decano de los impresionistas tenía 67 años y arrastraba una enfermedad en el lagrimal del ojo izquierdo que lo había retirado de los campos, donde durante décadas dio una nueva dimensión a la pintura al aire libre. A resguardo del polvo y del viento, se dedicó a mirar por la ventana, y terminó 15 vistas sobre una ciudad que bullía esos días por el caso Dreyfus y el Yo acuso de Émile Zola, que destaparon el antisemitismo de la Tercera República. Su galerista, Paul Durand-Ruel, vendió en 1900 una de las más bellas, titulada Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia, a los Cassirer, familia judía de empresarios y amantes del arte. 125 años después de su creación, aquel cuadro está en el centro de una disputa internacional de más de dos décadas.

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El fallo del Supremo estadounidense en favor de la familia Cassirer reabre uno de los casos de reclamación de arte robado más sonados y largos de la historia, que se acerca a su final sin un desenlace claro