16 de junio de 2024

Las manos mágicas que masajearon a Himmler y a Greta Garbo

La intimidad con Heinrich Himmler no te da de entrada buena prensa. El médico estonio nacionalizado finlandés y luego sueco Felix Kersten (1898-1960), considerado en su tiempo un fisioterapeuta excepcional gracias al método sanador aprendido de un maestro chino educado en un monasterio tibetano, fue el masajista privado del jefe de las SS desde 1939 y de las numerosas sesiones, más de 200, con tan complicado paciente (y decir complicado es quedarse corto) extrajo una serie de conversaciones que tradicionalmente han sido vistas con la ceja alzada por la mayoría de los historiadores. En ellas, según Kersten, Himmler, más relajado que de costumbre (es lo que tiene desprenderte del uniforme negro y con calaveras de Reichsführer, la daga y las botas), hablaba a calzón quitado, como se suele en esas circunstancias, y contaba cosas que oírlas en condiciones normales te hubieran llevado directamente a las peores direcciones de la Prinz-Albrecht-Strase. Kersten se arrogó haberse ganado la confianza de Himmler y haberla aprovechado para salvar a numerosas víctimas de los nazis. El papel exacto del masajista de Himmler, un personaje en verdad sorprendente, ha sido siempre muy discutido, pero ahora un libro del historiador francés célebre especialista en el III Reich François Kersaudy (El médico de Himmler, Taurus, 2022) le reivindica absolutamente como un individuo excepcional que “nos reconcilia con el ser humano” y que habría salvado innumerables vidas, más incluso que rescatadores tan famosos como Oskar Schindler o Raoul Wallenberg.

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MISTERIOS DEL III REICH

Kersaudy es un especialista en misterios del III Reich, ¿quedan algunos? “Muy pocos, hay muchos mitos que suprimir, como el de que Hess voló con una misión de Hitler, o que Hitler no murió en Berlín, un tema que sigue dando para dos o tres libros al año; pero verdades secretas apenas: qué ocurrió con la cámara de ámbar, o qué fue de Gestapo Müller”.

¿Le habría dado masajes Kersten a Otto Skorzeny?, por imaginar una escena peculiar. “No, Skorzeny era un hombre de Kaltenbrunner, que detestaba a Kersten, y este tenía buena relación con su rival en los servicios de inteligencia nazis, Walter Schellenberg. La de Skorzeny era otra clase de inteligencia. Era un hombre de acción, aunque su misión más famosa, el rescate de Mussolini, no fue éxito suyo y de las SS en realidad sino de los paracaidistas del general Student”.

El historiador François Kersaudy reivindica a Felix Kersten, fisioterapeuta del jefe de las SS, como salvador de millares de víctimas de los nazis